sábado, 28 de diciembre de 2024

La Humanidad y los Interventores después de Edén

Crónicas de la Tierra: Anales del Registro Akáshico
La Humanidad y los Interventores después de Edén

Por Sixto Paz



Una vez que se consideró que el proyecto Tierra había fracasado por la propensión de la humanidad —programada genéticamente—, a la transgresión e indisciplina; y debido también a que posteriormente fue descubierta en el interior de la nave Edén, ubicada en un punto de África, la desatinada actuación de uno de los siete Sembradores de Vida enviados, llamado Gadreel, el planeta fue abandonado a su suerte, siendo el primero de los ocho planetas seleccionados que fue descartado del Plan Cósmico.

La Tierra junto con otros siete planetas había sido seleccionada para albergar una civilización con un potencial psíquico y espiritual, capaz de abrir puertas entre las dimensiones y, llegado el momento y el caso, ser capaz de sincronizar el Tiempo Alternativo Paradójico en el que se encontraría, con el Real Tiempo del Universo, de donde vienen los Sembradores, Interventores, Guardianes, Vigilantes e Instructores extraterrestres.

Nuestro mundo había sido escogido, porque hace más de mil doscientos millones de años murió, producto de lluvia meteórica que acabó con la vida inicial del planeta. Esto permitió que seres de civilizaciones avanzadas recibieran la autorización de parte de jerarquías cósmicas como para venir aquí y a otros siete planetas similares, ingresando a través de pliegues cósmicos o Portales Interdimensionales, viajando a través del tiempo y del espacio.

El tiempo en el universo es como una espiral ascendente. En un determinado momento de ese desenvolvimiento, la Tierra murió, pero el tiempo y el universo continuaron. Fue entonces que se decidió experimentar aquí, por lo que vinieron antes de que la Tierra muriera e impidieron de que muriera, creando así un Tiempo Alternativo aparentemente irreconciliable con el tiempo real.

Volviendo al relato de Edén, el Sembrador Gadreel que alentó el consumo de plantas alucinógenas entre nuestros antepasados, fue castigado, siendo exiliado en la misma Tierra, refugiándose en el mundo intraterrestre, sembrando dicho mundo con seres de su creación, los cuales seguirían cumpliendo con inducir al ser humano el consumo de toda clase de plantas prohibidas de consumo directo, como supuesta y a la vez engañosa vía de protección a toda clase de acechanzas, y para facilitar su contacto con estos seres y lograr de ellos sus favores, los cuales serían siempre cobrados a muy alto precio: el pago finalmente sería la dependencia, el bloqueo natural de facultades y la gradual autodestrucción del propio ser humano.

Surgió así una variedad peligrosa de mal llamados elementales o espíritus de la naturaleza, distintos a los naturalmente existentes, que son producto de la evolución espontánea de la energía y de la consciencia planetaria. Estos seres, bajo ciertas condiciones llegan a materializarse, situación impensada para los que son producto del proceso natural. Pero no todas estas entidades tienen una tendencia hacia el mal. Siendo nuestro mundo parte de un universo donde prima la dualidad, existe la tendencia hacia ambas direcciones de la polaridad en todos los seres. Por ello hay seres también benéficos, refugiados en el mundo intraterrestre.

Al poco tiempo del abandono y del olvido al que fue sumido el planeta, llegaron naves a nuestro hábitat, declarándolo tierra de nadie, lo cual les permitiría extraer una variedad de metales, entre ellos oro. Pero el oro de la Tierra no era de la calidad y refinamiento que se necesitaba para crear 12 discos, a manera de espejos metálicos, de un oro casi traslúcido, que conectados entre sí, a través de un treceavo más grande, y que los ensambla a todos, debían ser ubicados en puntos estratégicos, para que pudieran plasmar un rumbo de conexión con la puerta cósmica de regreso al Real Tiempo del Universo, así como facilitar una energía portadora capaz de abrir puertas entre las dimensiones.

Para la confección de dichos discos se requirió de la combinación de varios metales, siete precisamente, conocido como proceso alquímico. Pero no era suficiente la mera aleación de los metales, se requería que en su fabricación interviniera la combinación de voces y sonidos, mentes y corazones del planeta y de éste tiempo alternativo.

Los interventores del Plan Cósmico —como dijimos— centraron su atención sobre ocho planetas de categoría UR, de cuatro galaxias escogidas de un Grupo Local, limitando el área de experimentación,  ingresando a través de pliegues cósmicos en un Tiempo Alternativo, que se creaba en la medida en que se entraba en él. Al ingresar, iban dejando atrás una puerta que rápidamente abrió otras, convirtiéndose en varias, llegando a ser siete en el cosmos, y no menos de doce en la tierra, confundiéndolos en el proceso de retorno y arriesgándolos a perderse en el caso de escoger el portal equivocado. Porque solo una es la correcta para volver a su tiempo y momento.

Cada uno de los trece discos ha impedido por un tiempo que se abran más portales. Pero, con la cercanía del Giro del Tiempo y la activación de los centros, los discos están dando paso a aperturas mayores, hasta que todo el planeta sea absorbido por un solo mega portal.

Los Veinticuatro Ancianos de la Galaxia y los Nueve de Andrómeda, que son el gobierno de nuestra Galaxia y del conjunto o Grupo Local, sabían lo que significaba enviar a los experimentadores a ésta otra realidad, y a propósito lo previeron para que quienes llegaran a los planetas de intervención no pudieran echarse atrás, impidiéndoseles volver de inmediato sin completar antes su tarea, obligándoles así a que tuvieran el debido interés de que el proyecto alcanzara el éxito. Por ello, los Sembradores, los Guardianes y Vigilantes, y los Instructores seres de nivel 4,4 —esto es, con cuerpos de cuarta dimensión, consistentes pero a la vez ligeramente más luminosos que los nuestros, y con una cuarta dimensión de conciencia—, pagaron el precio del ingreso, con un trauma de olvido parcial, que llamaríamos desorientación.

Los Mayores y Mentores que son de un nivel 6,6, no tienen corporeidad física, y se proyectan al Tiempo Alternativo, pero no están en él.

Las siete puertas son como los siete sellos: para ubicar la puerta correcta había que usar a la humanidad o dejarse guiar por ella de regreso a casa, acompañando su despertar. Pero esto vendrían a entenderlo mucho tiempo después los interventores.

Originalmente, no se usó a los seres humanos de la Tierra para el trabajo de las minas, pero posteriormente, algunos grupos humanos primitivos y posteriormente los conocidos como Neandertales, fueron empleados, o mas bien diríamos: esclavizados para esas funciones, sin ningún remordimiento.

Paralelamente a todo esto, la humanidad en contacto con lo intraterrestre y con los elementales, avanzó, pero de una manera desordenada, conectando fácilmente con distintas esferas y planos. Desde hace unos 80,000 años, la raza negra originaria del planeta —llamada Lemuriana y la mejor adaptada al planeta—, empezó a refinarse y destacar, siendo capaz rápidamente de construir, mental y espiritualmente, una escalera al cielo; y físicamente, a través de una civilización con cultura propia; mentalmente, con un entendimiento de las cosas; y espiritualmente, con la percepción de la existencia de los universos paralelos, planos y dimensiones.

En aquel entonces, los humanos se conocían a sí mismos, y se entendían entre ellos mentalmente, como en un solo idioma y también se comunicaban usando el lenguaje de las aves, sonidos a manera de silbidos, imitando el canto de las aves. Todo esto —aunado al final de un ciclo cósmico de casi 26,000 años, que creaba las condiciones ideales para hacer la sincronización de los tiempos—, puso en alerta a quienes dirigían el Plan Cósmico.

Se había logrado el avance de la humanidad en un tiempo sin tiempo; al margen de la observación, supervisión, control y guía de los interventores; y todo ello era inaceptable. El proyecto había sido dispuesto para que fuese una enseñanza y significara un aprendizaje para los extraterrestres, y no podía o debía resultar exitoso sin la presencia, seguimiento y observación cercana de los interventores; además, porque se corría el riesgo de que sólo la humanidad de la Tierra diera el salto y se quedaran los extraterrestres atrapados en aquella otra realidad. En tal sentido, hubiéramos pasado nosotros, pero no ellos. Por tanto, se decidió bloquear la posibilidad de lograr un éxito inmediato, haciéndole olvidar al ser humano el conocimiento y recuerdo de sus facultades, produciendo en él un terrible adormecimiento y retroceso. La clave para recordar estaría en el nombre secreto de cada uno, también conocido como «Nombre Cósmico», que funcionaría como una llave personal e intransferible.

El siguiente paso que se tomó fue el de retomar la Tierra como parte activa del proyecto, porque, de los otros siete planetas escogidos, tres se destruyeron totalmente y cuatro se estancaron por el exceso de cuidados y dependencias. El único planeta en el cual los experimentadores habían perdido el control sobre el experimento, y las posibilidades estaban dadas para lograr un buen resultado, era la Tierra.

Hace veinticinco mil años, dos grandes civilizaciones fueron enviadas en calidad de Guardianes y Vigilantes. Unos procedían de Orión y otros de las Pléyades. El jefe de los oriones se llamaba Satanel, y su aspecto era reptiloide. Pero no todos los oriones son así, porque es una constelación que abarca varios planetas y civilizaciones. Muchos de ellos son de aspecto muy humano.

Hubo un momento en que Satanel consideró que, como las energías del planeta eran tan violentas, y la humanidad era impredecible, resultaba insegura y peligrosa la situación, porque podía poner en peligro el orden establecido, por lo que era riesgoso usar a la humanidad o dejarla actuar espontáneamente. Mas bien habría que neutralizarla y en todo caso, si no hubiese otra alternativa: dirigirla.

Satanel pertenecía al linaje cósmico de los llamados «Serpiente», un linaje de las estrellas que se consideran a si mismos con derecho a gobernar el proceso de éste planeta, al cual también están atados. Las actitudes de éste Orión y de un grupo de sus seguidores llevó a la Confederación de Mundos a una tensión tal que se desató una verdadera guerra, cuyos ecos aún resuenan en ésta parte del universo.

Finalmente, los disidentes fueron sometidos y remitidos a la Tierra como deportados. Semejante decisión no hacía otra cosa que asegurar más la posibilidad de reconexión entre los tiempos. Por ello se permitió. Unos a favor y otros en contra de un proceso, pero todo en un área controlada y observada. Además, originalmente se había previsto que hubiese toda una situación de fuerte presión sobre las civilizaciones escogidas para el experimento cósmico. La presencia de ellos sería la presión.

Aunque no todos los oriones participaron de la disidencia, los que se mantuvieron fieles al Plan Cósmico y a la Hermandad Blanca del Universo, se les reemplazó por seres de Sirio del Can Mayor, quienes, junto con los Pleyadianos, quedaron como Guardianes y Vigilantes.

Los oriones seguidores de Satanel, por ello llamados «satánicos», consiguieron desde nuestro planeta influenciar psíquicamente sobre los pleyadianos, quienes se vieron afectados por la sensualidad del planeta, cometiendo la grave transgresión de tener contacto sexual con los seres humanos. Los mestizos, producto de esta relación, son los que conocemos como los «Atlantes».

La intención de los disidentes, al propiciar todos estos desaciertos, era poder reencarnar a través de los atlantes, para escaparse de la Tierra, o apoderarse de ella; o, llegado el caso, destruirla; sólo que el problema que se presentaba a la hora de encarnar en este mundo, es que todos enfrentamos un proceso de olvido. Olvidamos quiénes somos, de dónde venimos, hacia dónde vamos y por qué estamos aquí; y eso era un inconveniente insalvable.

El mal uso que hicieron los atlantes del conocimiento recibido de sus padres extraterrestres, los llevó a su autodestrucción. Muy conveniente para aquellos atrapados en nuestro planeta. Pero la destrucción no fue total, como ellos hubieran querido, pero sí afectó el último período de la Lemuria, llamado «MU», haciendo que los murianos fuesen evacuados por los pleyadianos desde la Antártida, donde su historia y sus adelantos quedaron enterrados bajo el avance del hielo, siendo remitidos hacia Mesoamérica, dando posterior surgimiento a la civilización Olmeca.

Una de las particularidades de la humanidad, en comparación con los interventores, es que nosotros somos capaces de anticipar el futuro; esto es, que tenemos potencialmente la capacidad de la premonición y de la precognición. Los visitantes, al ingresar en el Tiempo Alternativo, sufren una desorientación que les impide anticipar y captar hacia delante los sucesos futuros. Todas sus previsiones se basan en cálculos de probabilidades, estadísticas, proyecciones especulativas y todo lo que puedan llegar a enterarse a través nuestro. Por tanto, los extraterrestres que vienen a la Tierra, por actuar en un tiempo diferente al suyo, sólo conocen el pasado, el cual han venido ocultando, por las implicancias del mismo. Conociéndolo, seríamos conscientes de nuestras potencialidades, de nuestro rol y misión en el concierto de los mundos, así como conoceríamos a nuestro oponente, sus debilidades y limitaciones. Sólo que éste conocimiento, sin estar preparados, nos haría mas mal que bien.

Para subsanar las consecuencias de las tragedias de Atlántida y Lemuria, a la vez que darle una nueva oportunidad a la humanidad —que ya había demostrado su potencial capacidad de lograr los objetivos iniciales fundamentales—, se decidió acelerar los procesos, pero esta vez bajo el estricto control y supervisión de los interventores.

Es en este tiempo que se decidió enviar a los Instructores Planetarios, que en número de 144, visitaron distintas partes de la Tierra, y depositaron parte del conocimiento, supervisando cada cierto tiempo el desenvolvimiento del mismo.

Las mujeres terrestres, por su natural predisposición a canalizar y orientar las energías planetarias a manera de antenas, recibieron de los seres de Sirio un conocimiento de primera mano, consistente en la forma de aplicación práctica de las Leyes y Principios Universales, lo cual las transformó rápidamente en sacerdotisas de la diosa madre, que no significaba otra cosa que ser representantes del espíritu planetario o de los aspectos femeninos del Creador.

Por ello, en el Mito de Osiris, Isis es la diosa hechicera capaz de resucitar a su marido, el cual representa la humanidad sacrificada en el ciclo anterior. Ella, transformada en ave (se desprende de su cuerpo y busca a su marido en los planos sutiles, como ocurre con los mediums en el espiritismo), revolotea alrededor del cuerpo del esposo asesinado, devolviéndole mágicamente y sólo por unos instantes, a la vida, para engendrar el que restaurará el equilibrio.

Las poderosas energías planetarias pusieron a prueba a los Vigilantes que dividieron por secciones el planeta, creando áreas de influencia según los mundos, a manera de feudos, despertándose la agresividad entre ellos y entrando en franca y violenta competencia. Los extremos de tensión a los que se llegó fueron tales, que requirieron de la intervención de seres ultraterrestres para poner orden. En medio de semejante caos reinante, la labor de vigilancia dejo mucho que desear, relajándose y tornándose una coladera de visitantes inoportunos e inadecuados.

Para ayudar al planeta, a la humanidad y al Plan, sin morir en el intento, luego de los 144 Instructores Planetarios, y como una forma de poner orden a las disputas generadas, los Vigilantes accedieron a la llegada e instalación de la Tierra de la «Hermandad Blanca», que consistió en treinta y dos seres de diferentes mundos que se ubicaron en el desierto del Gobi, en la Mongolia, y se hicieron cargo de relevar a los instructores iniciales y limitar la participación de los Vigilantes en el proceso planetario. Además, se hicieron cargo de los Discos Solares, de los Retiros Internos y de la vigilancia de los Portales Interdimensionales que se encuentran abiertos de manera natural en el planeta; y de cuantos podrían llegar a abrirse en la medida en que nos fuéramos acercándonos al final del ciclo cósmico.

Con el Cristo, que se manifestó siete veces a lo largo del proceso planetario, se ubicó la puerta correcta de reconexión con el Tiempo Real. La apertura del séptimo sello coincide por tanto, con el ascenso del planeta y la humanidad a la cuarta dimensión, así como con el retorno del Cristo como la manifestación del espíritu de compasión, caridad y fraternidad, sólo que su manifestación requiere de un estado vibratorio superior en la humanidad, basado en el amor incondicional a través del perdón.

Seres como el mago Merlín, que eran híbridos entre extraterrestres y humanos, conocían ambas direcciones del tiempo, y por ello fueron convocados a ser los guardianes de los Discos Solares y de las puertas cercanas a estos, reemplazando a los extraterrestres.


Nota de Sixto: Este material es una parte importante de lo que he venido recordando y ensamblando a partir de la experiencia de contacto físico vivida el 10 de Octubre [2003] en Alto Banderas, República Dominicana.


Link del artículo original:

viernes, 27 de diciembre de 2024

Nuestro Pasado Extraterrestre: El Plan Cósmico


«OVNIs: Nuestro Pasado Extraterrestre», más conocido como «El Plan Cósmico», es un video tipo documental de Sixto Paz Wells, contactado con extraterrestres desde 1974.

«...Hicimos prácticas de Meditación, y de pronto, al cabo de unos 15 minutos de una Meditación muy profunda, vino en mí un deseo irrefrenable de escribir. Una ansiedad tal, que me llevó a abrir los ojos —estaba totalmente consciente, no estaba en estado de trance alguno—, y de pronto, comencé a escribir a gran velocidad...

»Sentía en mi mente como que me hablaban al oído. Como que me decían: "Sala de hogar, buena para hacer la comunicación. Me llamo Oxalc. Soy de Morlen. Ustedes lo llaman Ganímedes, una de las lunas de Júpiter. Podemos tener contacto con ustedes. Pronto nos verán".

[...]

»Con los años, el contacto fue cada vez más fluido, y permitió recibir de estos seres la información que vamos a compartir con ustedes: La información del Plan Cósmico. De la Cosmogonía Extraterrestre. De los orígenes de la Humanidad.

»Una historia que demostraría de que el ser humano es el resultado de más de un experimento genético extraterrestre. Que a lo largo de nuestra historia, aquí ha habido más de una hibridación y mestizaje, naufragios estelares, colonizaje y hasta deportación de extraterrestres a nuestro mundo. Y que si no tomamos en cuenta el eslabón extraterrestre, la Historia de la Humanidad no tiene ni pies ni cabeza».

(Sixto Paz Wells).



El Plan Cósmico

martes, 24 de diciembre de 2024

La Estrella de Belén: Un OVNI en los tiempos de Jesús

Por Sixto Paz



«Nacido, pues Jesús en Belén de Judá en los días del rey Herodes, llegaron del Oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde esta el rey de los Judíos que acaba de nacer? Porque hemos visto su estrella al Oriente y venimos a adorarle» (Mateo 2, 1-2).

«Después de haber oído al rey, se fueron, y la estrella que habían visto en Oriente les precedía, hasta que vino a pararse encima del lugar donde estaba el niño. Al ver la estrella sintieron grandísimo gozo, y llegando a la casa, vieron al niño con María, su madre…» (Mateo 2, 9-11).

Era la tercera semana del mes de Marzo del año 7 antes de nuestra Era en la región de Judea. Empezaba a calentar el ambiente, y ya los pastores sacaban su ganado de noche aprovechando el alejamiento de los fríos invernales. Hacía tan solo unas horas que toda una familia se había refugiado al amparo de una gruta utilizada para resguardar el ganado del viento. El jefe de familia era un hombre anciano. Un Ebanista residente en una pequeña población de la Galilea donde la mayoría de las personas pertenecían a la secta de los Esenios [1]. Ella, la madre gestante, era tan solo una adolescente. Acababa de cumplir sus catorce años y ya estaba esperando un hijo, cuya concepción estaría envuelta en el misterio para todos, pero no para ella, que había aceptado ser fecundada a distancia por una insólita luz. Los demás eran los hijos del primer matrimonio de aquel patriarca viudo, que había aceptado —propiamente había sido obligado—, a desposarse con la joven, por indicación de los sacerdotes del templo de Jerusalén, que con ello deseaban tan solo protegerla, en lo posible, de su propio destino. Ellos sabían que aquella virgen había sido predestinada para una gran misión. Sus primeros años en el templo, donde había sido dejada por sus padres para el servicio, habían sido acompañados por toda suerte de hechos prodigiosos a su alrededor: esferas luminosas, proyecciones de seres de luz, levitación, visiones, etc.

El cansancio y los dolores de parto se estaban intensificando, lo que había apurado a aquel pequeño grupo emparentado por las circunstancias, a buscar refugio para recuperar fuerzas. El haberse detenido les había impedido alcanzar la cercana población de Belén, cuna del Rey David. La noche ya estaba cayendo y era peligroso continuar.

Angustiado por los requerimientos de atención de la joven, el anciano carpintero José, como era su nombre, envió a algunos de sus hijos a buscar una partera a Belén. Pasó un largo rato y como no volvían, la urgencia lo hizo que enviara al resto para acelerar la llegada de la comadrona. Se quedó así solo con la parturienta, solo para ser testigo de eventos extraordinarios... En su desesperación, aquel hombre justo —que había tenido que soportar todo tipo de habladurías y hasta el juicio de los sacerdotes por hacer caso a una visión en sueños donde se le pidió aceptar un Plan Superior en torno a la extraña concepción—, salió afuera de la cueva y se puso a mirar a la distancia, y luego, ligeramente más relajado, al cielo. Allí contemplo la presencia de un hermoso lucero en el luminoso cielo estrellado. Pero éste lucero no se mantuvo quieto, sino que empezó a hacer toda suerte de movimientos en zig-zag; y luego se colocó en la vertical donde él se encontraba, empezando a descender vertiginosamente, acompañado de una explosión, liberando un extraño vapor a manera de niebla, transformándose rápidamente en una nube, pero clara y brillante.

La caída de aquel cuerpo celeste fue demasiado para el anciano que huyó sin rumbo fijo, alejándose del lugar, llegando precipitadamente a unas colinas cercanas donde había divisado un fuego encendido. Allí se encontraban un grupo de pastores cerca de sus animales. En su angustia, ni siquiera se presentó, sólo quería llamar su atención para que vieran como la nube había descendido sobre el improvisado albergue de la gruta. Aún no había recuperado el aliento ni se había calmado del primer susto, cuando, al hablarles a gritos a aquel grupo de hombres rudos, observó que las flamas del fuego estaban quietas, el viento se había calmado, los pastores estaban estáticos, inmóviles y el ganado tenía la hierba en la boca pero no la estaba comiendo ni se movía. Era como si el tiempo se hubiese detenido para dar cabida a una nueva realidad, la de la esperanza. Se había formado un portal hacia la cuarta dimensión. En ese instante era como si el universo hubiese descendido en la Tierra, como comprimiéndose sobre su cabeza y dejando a continuación solo una ventana hacia la nada o hacia el todo. 

El susto fue mayúsculo para el anciano José, que inmediatamente recordó haber dejado sola a Myriam, tal era el nombre de aquella joven y delgada mujer. Por lo que volvió por donde había venido, tan rápido como se lo permitían sus cansadas piernas. Al irse acercando, pudo contemplar como, de la nube —que se mantenía como a unos diez metros por encima del suelo, pero cubriendo la mayor parte de la cueva—, descendió un haz de luz azul brillante, y a través de él, bajaron tres seres luminosos de apariencia humana, pero muy altos, en comparación de los extranjeros que solían venir por los caminos de aquella provincia romana. Aquellos hombres de resplandecientes túnicas blancas se dirigieron directamente hacia el interior de la cueva, y José, venciendo sus miedos, fue detrás de ellos. 

Dentro estaba Myriam acostada sobre la paja que servía de granero al ganado. Ella recibió con expectación y alivio a aquellos enviados del cielo. La carga de la responsabilidad y de la incomprensión de los demás a lo largo de los meses, después de que se conoció su embarazo, habían sido insufribles. Pero ella confiaba de que, llegado el momento, sería reconfortada. El mismo nacimiento de Myriam había sido preparado desde lo Alto, al ser ella hija de padres estériles, fueron estos aleccionados por los visitantes del cielo, advirtiéndoles de la importancia de quien sería su hija.

Dos de los luminosos seres se colocaron a los lado de la joven, mientras que el del medio se mantuvo frente a ella. Inmediatamente los tres visitantes se inclinaron ante ella en señal de respeto y reconocimiento de su persona y su sacrificio. Ella estaba representando, y a la vez encarnando, a la nueva mujer, a la nueva Tierra, a la madre cósmica. Ya no era Raquel, la estéril; era ahora Myriam, la Virgen [2].

Aquellos que se encontraban en los laterales extendieron sus manos a cierta distancia por encima del vientre de Myriam, mientras que aquel que se encontraba al frente lo descubrió respetuosamente. Luego alzó sus manos, juntando las palmas y separando los dedos. En ese momento una poderosa energía a manera de esfera de luz se concentró entre las manos y al descender con ellas hacia la joven postrada, efectuó una cesárea totalmente aséptica, extrayendo del interior de la madre al niño predestinado; cortando de inmediato —con la misma energía movilizada— el cordón umbilical y procediendo de inmediato a limpiarlo, para depositarlo luego en los brazos de la madre. Luego, aquel que llevó a cabo la operación, selló la herida con la luz, de tal manera que Myriam, la virgen del templo, fue virgen antes, durante y después del parto.

Fueron entonces estos seres estelares, los primeros en rendir homenaje a aquel que teniendo el mismo nivel que ellos, llegaría a ser más que ellos [3].

Pasaron dos años en que la familia —debido al portento vivenciado en el lugar— se había radicado en Belén. Fue entonces que llegaron a Judea los llamados magos de oriente, miembros de una secreta orden mundial positiva conocida como la Hermandad Blanca de los Retiros Interiores [4]. Ellos venían siguiendo una misteriosa estrella, que no era otra cosa que una nave portadora de los mensajeros del cielo, de los ángeles de antiguo, la que terminó deteniéndose sobre el lugar donde la familia vivía. Hasta allí fueron aquellos hombres santos que habían partido hacía dos años desde Mesopotamia, después de haber realizado toda suerte de cálculos astrológicos. Venían trayéndole al niño objetos que le habían pertenecido en su vida anterior, los cuales el pequeño Yeshua [5], tal era su nombre, pudo reconocer sin dificultad de entre otros más atractivos. Fueron suficiente los cálculos y las sincronías para saber que él era el enviado, el libertador, el Mesías esperado; aquel ungido desde antiguo para sacar a la humanidad del único original pecado que la humanidad arrastra, que es la ignorancia. Los Magos Maestros, a continuación, entregaron a la familia recursos económicos para que se pudieran radicar en Egipto durante algunos años, para preservar así la vida del niño. Después de esto, alabaron a Dios y se regresaron por otro camino, conscientes de que se había iniciado un Tiempo Nuevo lleno de esperanza, y que algún día la humanidad lo entendería y asumiría el reto de su propia cristificación.

La familia abandonó sigilosamente Belén y la provincia, trasladándose a Alejandría en Egipto, ubicándose al lado de los esenios alejandrinos, conocidos como los terapeutas, donde permanecieron hasta que el niño cumplió los cinco años de edad, considerando entonces el momento de volver y estableciéndose por espacio de un año en una tienda de beduinos, al lado del monasterio de Qúmram, a orillas del Mar Muerto. En aquel desértico y místico lugar, el pequeño niño crecía día a día en bondad y en sabiduría...


NOTAS:

[1] Los Esenios fueron una secta Sadoquita donde se priorizaba el celibato, pero había como una tercera orden dentro de ella, que estaba compuesta por matrimonios, mayormente ubicados en la localidad de lo que hoy es Nazareth, tal como se desprende de algunos de los rollos de la Comunidad encontrados en Qúmram. En la casa-taller de José, en Nazareth, hay un baño ritual esenio.

[2] El planeta Tierra había sufrido hace miles de millones de años (mucho tiempo antes de la existencia de los dinosaurios), impactos de lluvia meteórica que extinguieron la vida en él, transformándolo en un lugar estéril; por ello fue escogido, junto con otros siete planetas, por las Jerarquías del Cosmos, para incluirla en un proyecto mediante el cual, viajando a través del tiempo y el espacio, se llegó a éste mundo antes de que muriera, y se le dio una segunda oportunidad, creando a su alrededor un tiempo paradójico y alternativo. Imaginémonos por un instante que el tiempo en el universo es como una espiral ascendente, y que en una de las curvas de la espiral se genera un círculo adicional y tangencial. Al final de un ciclo cósmico, se estaría esperando que, con la supervivencia de la humanidad a su adolescencia espiritual, se produzca la reconexión, de tal manera que haya «un final de los tiempos», conectándose definitivamente el tiempo alternativo con el Real Tiempo del Universo. Entonces será como si nunca lo hubiese sido.

[3] Vivimos en un universo material de siete dimensiones, por lo cual poseemos siete cuerpos para actuar en aquellas dimensiones. La mayoría de los individuos que habitan nuestro mundo son seres de 3,3, lo cual significa que se mueven dentro de la tercera dimensión con sus tres primeros vehículos: el cuerpo físico, el astral y el mental inferior que es el carácter y la personalidad. Pero Jesús era un 3,6 habiendo llegado a desarrollar en vidas anteriores su conciencia espiritual que es el 6. Mientras que los extraterrestres que nos visitan son seres de 4,4, esto es, que se mueven en una cuarta dimensión viajando a través del tiempo y del espacio, y con una conciencia de su potencial psíquico. Los que asistieron el nacimiento del Maestro Jesús eran 6,6. Después de su resurrección, Jesús pasó ha ser 4,7, nivel éste de séptima que nadie había alcanzado hasta ese momento, abriendo la puerta a realizaciones mayores de la propia humanidad.

[4] Hace miles de años, un grupo de extraterrestres descendió en la Tierra, precisamente en el Desierto del Gobi, en la Mongolia, y allí fundaron Shamballa, la capital del mundo subterráneo, y se constituyeron en la Gran Hermandad Blanca de los Retiros Interiores, como guardianes del conocimiento oculto de la historia real de la humanidad, siendo reemplazados con el tiempo por terrestres de gran calidad espiritual.

[5] Yeshua ben Joseph, no era un extraterrestre sino un terrestre extra, que es diferente.

lunes, 23 de diciembre de 2024

El Plan Cósmico: Introducción




«El amor se perfecciona en el perdón, madura en la comprensión, vive en la tolerancia y se alimenta en la comprensión y la caridad. No hay amor sin misericordia, y todo ello nos lo está confirmando la esencia de esta humanidad terrestre» (Guía Sampiac).

El Plan Cósmico es un proyecto alternativo de la actual Creación Universal que busca que a través de una Nueva Humanidad (como la nuestra), se logre resolver el estancamiento evolutivo en el que ha caído dicha Creación. La llave para activar nuevamente este proceso progresivo está en nuestras manos, y es el Amor. Sí, es el ser artífices de trascendentales actos de amor espiritual. 

Lo expresa así, el Guía Sampiac: 

«Vuestro papel es un rol en el que se descubrirán portadores de la llave de un "umbral secreto" al que sólo ustedes pueden acceder primero, para que los demás (sus Hermanos del Cosmos), aprendiendo humildemente de su esfuerzo, puedan, a continuación, ubicarlo y atravesarlo también.

»Lo que ustedes deben desarrollar es una vivencia diferente del Amor. Porque, para las civilizaciones más avanzadas en esta última Creación, el Amor ha significado el Bien Común. Como una medida de convivencia y elevación, pero que rápidamente conoció sus limitaciones y produjo un estancamiento relativo en el ascenso evolutivo. Ahora, después de haberlos observado durante mucho de vuestro tiempo, estamos convencidos de que hay en ustedes la clave de todas las respuestas de lo que hemos aguardado; y que sí es posible, a través de vuestra participación, que podamos aprender todos nosotros alternativas nuevas de evolución; facetas diferentes en un replanteamiento general de todo cuanto hemos experimentado y de cómo lo hemos entendido y enfocado hasta ahora. Y esto es porque nadie lo sabe todo, ni lo ha experimentado todo, y menos aún en el Amor, en donde cada día se plantea una experiencia nueva y enriquecedora». 


LOS TRAZOS DEL PLAN

El Plan Cósmico, en un principio, centró su atención en 8 planetas con una característica particular (planetas Clase Ur; la Tierra es uno de ellos), en los cuales se pudieran albergar civilizaciones que eventualmente fueran capaces de dar saltos evolutivos rápidos y sin iguales, transformándose sus habitantes con el pasar del tiempo, en maestros de sus propios maestros. El parámetro central para estas Humanidades era que los seres que conformaran dichas civilizaciones pudiesen —por su propio esfuerzo y sólo con una mínima guía de sus Hermanos Mayores— alcanzar, a través de la FE, a reconocer sus potencialidades y su lugar en el Cosmos, para que tomando la posta de Luz que le corresponde, asumiese su función de puente, uniendo Planos, Dimensiones y Universos; y de guía para todos aquellos que le esperan; y para los que no, los disidentes del Plan, por medio de un Amor Infinito desarrollado en su propia Esencia, se les tendiese una mano compasiva, mostrándoles el camino de la misericordia y el perdón. 

Actualmente, sólo la Tierra, ha alcanzado a desarrollar los parámetros o requisitos al comienzo esbozados. En los otros 7, por diferentes motivos, ya sean atribuidos a la asechanza o al mal manejo de los Vigilantes del Proyecto, los pobladores y sus hogares han desaparecido o han generado una inadecuada dependencia. La Tierra y sus habitantes, sin querer queriendo, han terminado siendo protagonistas de esta gran «obra teatral cósmica», la cual encamina su escenario natural a un acto último aún no escrito, pero que deslumbra un final feliz, ya que existe una esperanza grande en que sus actores —que andaban a media función tomando expectativas particulares y posiciones partidistas—, puedan unirse y llevar a cabo el designio emanado en principio, por medio de la renuncia y el desprendimiento, de la colaboración y el respeto, del trabajo y la alegría, y del amor y el perdón. 

«Alégrense porque en vuestro mundo se están dando las condiciones favorables para que el nivel vibracional se vaya acercando a la Cuarta Dimensión de Conciencia. Ustedes, con su esfuerzo personal y grupal, están haciendo posible que la ayuda se dé como estaba establecido en el Plan Cósmico —por una parte, de la Hermandad Blanca de la Estrella y por otro, de la Hermandad Blanca de la Tierra, que juntas, con los obreros de la obra representados por vosotros, Servidores de la Luz—, se está logrando concretar lo positivo que estaba escrito para que se cumpliera en los Tiempos del Cambio en este Planeta de Experimentación. Y, a la vez, se están escribiendo muchas nuevas cosas cargadas de esperanza, que harán que muy pronto vuestro mundo se sume a los planetas de la Confederación Galáctica, para formar parte de la ayuda a otros mundos» (Guía Anitac).

domingo, 22 de diciembre de 2024

El Plan Cósmico 22: El Plan Cósmico, Hoy




En estos últimos siglos de historia humana, las operaciones de la Confederación Galáctica han tomado un curso más discreto y cauteloso.

Observaron que si debíamos conseguir lo que ellos no lograron, y así restituir el orden perdido en el Cosmos, no podíamos ser interrumpidos en esta tarea que debemos sellar por mérito propio. De lo contrario, ¿cuál sería el sentido del Plan Cósmico? Ello no quiere decir, que tanto los enviados celestes como la Hermandad Blanca, hayan dejado de inspirar al ser humano en sus recientes años de historia. Desde los Caballeros Templarios protegiendo los caminos sagrados, a los Cátaros custodiando el secreto del Santo Grial; desde los Hopi —actualmente afincados en una Reserva de Arizona—, en cuyas tradiciones se cuida el legado de una civilización perdida anterior a ellos, al Dalai Lama, sólo por citar algunos ejemplos, han sido conscientes de estas realidades. Y, sea como fuere, han contribuido con la Humanidad por proteger lo más sagrado de ella.

Así, y volviendo al relato líneas arriba, los Sabios Mentores del Consejo Galáctico creyeron oportuno aplicar un Protocolo de No-Intervención, y evitar con ello una participación directa en el progreso de nuestra civilización.

Por otra parte, fortalecerían la llamada Cuarentena Planetaria en nuestro mundo, que venía funcionando con cierta flexibilidad desde la tensión atlante. Esta medida de intensificar la protección de la Tierra fue establecida a raíz de la Segunda Guerra Mundial humana y el empleo de armas de destrucción masiva.


LA CUARENTENA PLANETARIA

El desarrollo y empleo de armas destructivas podría atraer a otras civilizaciones extraterrestres de similar frecuencia vibratoria —entiéndase belicosas y colonizadoras— venir a la Tierra, un planeta que resulta atractivo por sus recursos naturales y energías.

Sin duda, uno de los grupos extraterrestres que más ha pretendido romper este cordón de protección de los Vigilantes ha sido el de los Zeta Reticulianos.

Estos pequeños hombrecillos grises, en realidad, son una raza clonada, una creación de los oriones en tiempos de la Guerra Antigua —como vimos, anterior a la rebelión de Satanael— para estar al servicio de esta verdadera guerra estelar.

Cuando la Guerra Antigua terminó y se estableció la paz, aquellos hombrecillos —que fueron utilizados para operar tecnología bélica y grandes astronaves—, fueron desplazados al Sistema Zeta Reticuli.

Estos seres, autómatas, cayeron bajo el control de Satanael, quien desde su Prisión Astral en nuestro mundo aún ejerce influencia en ellos, motivándoles a venir a nuestro planeta para que puedan rescatar a los deportados; ello a través de la creación de cuerpos que permitan a los encarcelados dimensionales encarnar y de allí partir de regreso a Orión.

Este plan de rescate se ve reflejado en los casos de raptos o Abducción —aunque un buen porcentaje de ellos ha sido producto de una manipulación de hechos reales, y otros, invenciones—, que procuraban utilizar material genético humano para la creación de estos cuerpos híbridos.

Los Vigilantes de la Confederación han neutralizado, efectivamente, la mayoría de estas intervenciones de los hoy llamados «Grises», interceptando sus naves en el espacio, y destruyéndolas.

Todo esto explica los casos de naves estrelladas en nuestro planeta, como el célebre Caso Roswell, en Nuevo México (USA, 1947). Sin embargo, no es el único.

Entre otros episodios genuinos de naves interceptadas por los Vigilantes que cayeron a la Tierra, podríamos citar:

  • Laredo, Texas (19 de Junio de 1953): Se recuperaron 4 cuerpos.
  • Brighton, Inglaterra (5 de Mayo de 1955): Se recuperaron 4 cuerpos. 
  • Desierto de Sahara (18 de Julio de 1972): Se recuperaron 3 cuerpos. 
  • Chihuahua, México (25 de agosto de 1974): Se recuperó la nave casi intacta y un número de cuerpos no determinado. 
  • Algunos casos más como en Bolivia (1978), Afganistán (1988), Sudáfrica (1989), entre otros.

No obstante de estos incidentes de «UFO-Crash», es poco lo que sabemos. Casi nada, por cuanto existe un oscuro interés por silenciar todo aquello que nos pueda dar luces sobre nuestro rol y misión en el Universo. Esta suerte de «mano negra» proviene de las propias fuerzas satánicas, que han logrado infiltrarse en altas esferas de dirección planetaria, influyendo a líderes políticos, militares, y hasta corporaciones, todo como parte de una gran conspiración que procura ocultar al ser humano quién es realmente...

«El silencio es el arma más poderosa del mal», decía Maurice Magré, en «La Sangre de Toulose» (1931). Su pensamiento, dibuja bien el panorama.

Tan importante es la «verdad» para el ser humano, que las fuerzas oscuras han venido ejerciendo una influencia tenebrosa para impedir que el hombre conozca su Misión. No en vano, todo aquello que nos podía aclarar nuestro origen cósmico y el proceso seguido, se halla destruido, salvo los archivos de la Gran Hermandad Blanca.

De existir aún la Biblioteca de Alejandría, por ejemplo, tendríamos muchas respuestas sobre nuestro pasado —según Carl Sagan, en Alejandría se guardaba un libro titulado «La Verdadera Historia de la Humanidad a lo largo de los últimos 100.000 años»—; lamentablemente, Julio César y sus tropas, saquearon la ciudad e incendiaron sus casas, destruyendo así los archivos en el año 48 a.C. César es tan sólo el primer incendiario de la lista, ya que en nuevas ocasiones se insistió en quemar la Biblioteca. En su momento, ésta albergaba más de 700.000 pergaminos, reunidos de diferentes regiones y culturas; ello se logró gracias al Faraón Evergeta II, que había ordenado que todo libro que llegase a Egipto debía ser depositado en Alejandría. Este es uno de los casos más tristes, y peor aún, no es el único que registra la historia. Antes de aquel primer incendio de la Biblioteca de Alejandría, encontramos otras lamentables destrucciones.

En el año 213 a.C. el Emperador chino Shi Hoang-Ti mandó quemar todos los libros antiguos —salvo los que ordenó guardar para su biblioteca personal—. Por si esto fuera poco, reunió a 460 escritores que sepultó vivos, advirtiendo a sus homólogos que correrían la misma suerte, si es que tenían en su poder alguna tablilla escrita. Esta medida, sin lugar a dudas, obedecía a la ignorancia del Emperador.

Un siglo antes, en el año 330 a.C., Alejandro Magno incendió la Biblioteca de Persépolis. El fuego llegó a consumir los antiguos archivos que, si hubieran sobrevivido a tal acción, nos hubieran brindado una mayor claridad sobre la antigua sabiduría persa.

El Rey Nabonasar no se queda atrás: en el año 747 a.C., ordenó eliminar las crónicas de la Biblioteca de Babilonia. La misma suerte correrían numerosos documentos antiguos, siendo muy pocos los que fueron rescatados de las imprudentes destrucciones.

De seguir retrocediendo en el tiempo llegaríamos a la época de la Atlántida, donde afortunadamente, buena parte de los registros fueron puestos a salvo gracias a los Estekna-Manés de entonces.

Por citar algunos casos más, podríamos citar la destrucción de: 

  • Los Libros Sibilinos de los Sacerdotes de Apolo. 
  • Los antiquísimos textos del Zend Avesta. 
  • Los manuscritos rúnicos de la Civilización Celta. 
  • Los libros de la Antigua Djudul, la Tebas de Oriente. 
  • Los libros cátaros. 
  • Los códices sagrados mayas y de otras antiguas culturas de Mesoamérica. 
  • Los Kipus o registros de información de la Cultura Inca. 
  • Los miles de tratados de «ciencias extrañas», quemados conjuntamente con sus poseedores por la Santa Inquisición. 
  • Libros de información en general destruidos por el Tercer Reich en 1939. 
  • El robo de los Manuscritos de Qumrán, entre otros apenantes casos. 

Y es que, hoy en día, esta conspiración continúa, siendo dirigida o estimulada por un grupo poderoso que controla los hilos del mundo.

Este grupo decide, por ejemplo, cuándo habrá una guerra. Qué nuevo virus humano crear. Cómo lograr la quiebra económica de un país. Cómo monopolizar los recursos naturales del mundo. En fin, sembrar las bases de un Nuevo Orden Mundial Negativo.

Ellos son conocidos bajo el nombre de «Illuminati», nombre que, curiosamente, recuerda al Resplandeciente del Universo Mental, Luzbel o Lucifer, que en latín quiere decir precisamente: «El Que Porta La Luz».

Según los Guías Extraterrestres, algunos de los oriones deportados habrían logrado corporizarse en la Tierra pero no para escapar, sino para dirigir esta iniciativa tenebrosa que se remonta varios siglos atrás, influyendo en la oscuridad el destino de las naciones. Esta conspiración, cabe señalar, no es patrimonio de algún país en específico. Si no de un grupo de individuos que han sabido enquistar su semilla del mal y redes de manipulación en las más poderosas naciones de la Tierra para lograr sus objetivos.

Sin embargo, pese a ello, la Luz está prevaleciendo sobre la Oscuridad.


EL GOBIERNO INTERNO POSITIVO DEL PLANETA

Así como existe esta influencia de la Oscuridad, existe también una fuerza de Luz que la antagoniza: La Hermandad Blanca.

Las Misiones de Ayuda Extraterrestre en la Tierra, como la Misión RAHMA, se han concentrado en el despertar progresivo de la conciencia humana, como un aporte de luz, para comprender que no estamos solos en el Universo, que formamos parte de un Plan Cósmico, y que nuestro futuro es construido por nuestros pensamientos y acciones, interactuando continuamente en él como artífices del destino planetario.

El mensaje es claro: El mundo no se va a acabar ni destruir. Se está transformando. Y para contribuir positivamente en esta transformación debemos iniciar la nuestra propia, que involucra despertar el recuerdo de quiénes somos realmente, y qué podemos ser...

Si la Oscuridad trabaja con el silencio, la conspiración, la manipulación y la ignorancia, las fuerzas de la Luz lo hacen con la Verdad. Por ello Jesús dijo: «Conocerán la Verdad, y la Verdad los hará libres».

Esta verdad, aquel conocimiento sagrado, es el tesoro espiritual que protege la Hermandad Blanca en sus Retiros Interiores. Por ello el principal objetivo de nuestra experiencia de contacto, es precipitar la recepción de la Verdadera Historia Planetaria, llamada por los Maestros, simbólicamente, «El Libro de los de las Vestiduras Blancas».


EL RETORNO

La importancia de aquel tesoro, la Historia Planetaria y Cósmica, es gravitante. Si escuchamos el verdadero pasado, por consecuencia lógica comprenderíamos el presente, y sobre la base de todo ello, construiríamos un futuro diferente.

Un futuro que tiende a ser prometedor, en donde la Humanidad, responsabilizándose de su papel a través del conocimiento, asume con responsabilidad la tarea suprema de vibrar en Amor, y su expresión máxima, el perdón, ante todo el mal a la que ha sido expuesta en esta Conspiración Cósmica en que nos hemos visto involucrados en medio de la ignorancia.

Si debemos asumir un encargo, tenemos que saber qué se nos ha encargado; por lo tanto, si tenemos que amar y perdonar, debemos saber a conciencia qué vamos a perdonar. Si no fuese así, sería imposible redimir el planteamiento egoísta de los opositores.

Es por esto que es necesario el conocimiento, como una herramienta para comprender la Verdadera Historia, y así confrontar las bases mismas de aquellos que se levantaron en contra del Plan Cósmico —como Luzbel, sus seguidores de Orión y sus tentáculos terrestres— para transmutar su fuerza, su odio y su rencor en Perdón, Unidad y Amor.

Ante este escenario, la recepción de este legado sagrado por parte de la Humanidad se verá reflejado en la liberación de información a manos de las potencias del mundo, incluyendo las grandes religiones, que se sumarán a las revelaciones de importantes descubrimientos científicos y arqueológicos que irán «desempolvando» nuestra verdadera identidad. Desde luego, todo ello como parte de una influencia positiva de la Hermandad Blanca y nuestro propio trabajo —que involucra principalmente una transformación interna personal, como nos enseñaron los Guías desde un principio—, en donde el trascendental contacto es con nuestra propia Esencia, identificándonos con todos los demás, sin las ilusorias apariencias de la materia, que nos limita y nos separa. No es por nada que los mayas, al saludarse, decían «In Lakesh», que quiere decir: «Yo Soy En Ti».

El reconocimiento del uno en el otro, en el Amor, el Perdón y la Fe, de saber que no estamos solos, son y serán las herramientas para consolidar este triunfo de conciencias que anuncia a gritos —para quien tenga oídos para escuchar— el retorno de la luz al mundo; el «Amanecer Galáctico» que esperaban los mayas; el nuevo Pachakuti que profetizaban los Incas; el arribo del Maitreya o «Buda de la Compasión» que se aguarda en Oriente. Este Gran Retorno —al margen de cuál sea nuestra convicción religiosa— señala la Reconexión de los Tiempos, y por tanto, el propio advenimiento del Cristo Cósmico.

La Clave del Retorno, expresada numéricamente en el Activador 14, nos advierte de un acontecimiento extraordinario y positivo para el planeta.

Aquel que vino, enseñó, murió, resucitó y triunfó espiritualmente por la Humanidad, está volviendo a nuestro planeta en medio de estos grandes cambios para evaluar el proceso, la semilla que El sembró.

Y viene.

Y tenemos que preparar su retorno, siendo ejemplo de nuestras propias vidas.

El Plan Cósmico, y el orden interrumpido, por el amor y el trabajo humano, empieza a ser cumplido.

¡Que así sea! ¡Así será! ¡Así es!

sábado, 21 de diciembre de 2024

El Plan Cósmico 21: El Reencuentro en el Tiempo




Como Jesús es el Señor del Tiempo, y la Tierra será reconectada al Real Tiempo del Universo —acontecimiento que guarda una estrecha relación con el Retorno de Cristo— debemos mencionar aquí otros Proyectos Extraterrestres de Civilización Humana que se desarrollaron en América.

Uno de ellos, de singular importancia, fue el Proyecto Maya.


LOS MAYAS Y EL CALENDARIO MÁGICO

Los Mayas fueron una de las más brillantes y poderosas culturas conocidas de Mesoamérica. Dominaban un lenguaje escrito, eran hábiles arquitectos, arriesgados comerciantes y talentosos artistas. No constituían un Estado unificado, sino que se organizaban en varias ciudades-estado independientes entre sí que controlaban un territorio más o menos amplio. Tampoco hablaban una única lengua. Los grupos mayas se asentaron en un territorio continuo de casi 400.000 km², que abarca los actuales Estados mexicanos de Yucatán, Campeche, Quintana Roo y partes de Tabasco y Chiapas, así como los países centroamericanos de Guatemala y Belize, y porciones occidentales de Honduras y El Salvador. Sobrevivieron 6 veces más tiempo que el Imperio Romano, y construyeron más ciudades que los antiguos egipcios.

Los mayas eran pacíficos y vivían organizados por tribus en ciudades y pueblos que se confederaban sin un soberano común que ejerciera el poder. La tierra era propiedad común, distribuida por el cacique de la tribu. El arte maya, cuya cronología aún se discute, ofrece en todas las regiones donde se encontraban monumentales edificios de piedra, imponentes pirámides, templos y palacios recubiertos de elaborados relieves, pinturas murales, esculturas y ricas cerámicas.

Habrían aparecido en escena, según sus propias cronologías, en el año 3114 antes de Cristo, constituyéndose en una de las más avanzadas culturas de Mesoamérica y el mundo. Sin embargo, todo el legado histórico sobre el pensamiento maya, es casi nulo, ya que además de su obra arquitectónica y algunas narraciones, directamente de ello sólo poseemos 3 de los cientos de códices que quemó Diego de Landa, evangelizador español.

Los Códices de Dresde y Tro-Cortesiano han revelado las hazañas que eran capaces de lograr, y si nos detenemos a pensar en el legado perdido, que durante siglos los sacerdotes mayas habían atesorado, es triste imaginar toda la influencia que pudo haber tenido en el «Viejo Mundo».

El tiempo era meticulosamente medido por los sacerdotes mayas, y el pueblo tenía sus raíces aferradas a las creencias astrológicas. La necesidad de seguir patrones de vida regidos por sus «dioses» —según la tradición, venidos de Las Pléyades—, los inspiró a crear el Tzolkin («Cuenta de los Días»), que es un calendario astrológico de 260 días formados por 20 meses con 13 días cada uno. El Tzolkin regía la vida del pueblo.

Hunab Ku, es el centro de la galaxia, y a su vez, el corazón y la mente del Creador para los mayas. Si bien existían «esencias» menores, como Chac, dios de la lluvia, Hunab Ku era el centro de todo, y hacia allí y a través del Sol, dirigían su mirada al estudiar las estrellas. Este conocimiento ancestral confirma lo que los Guías Extraterrestres nos han venido transmitiendo sobre las emanaciones de energía provenientes del Sol Galáctico y su importante influencia en nuestra vida.

Así, poco a poco se descubre el legado maya, y somos más quienes nos maravillamos con estos astrónomos, matemáticos, físicos, ingenieros, constructores; que poseían en lo que en nuestra visión ingenua del mundo creemos que es una civilización un poco primitiva, pero a la luz de los números mayas y su conocimiento, debemos comprender que sabían tanto o más que nuestros actuales científicos.

Es más, sus medidas astronómicas probaron ser tan exactas, que comparándolas con las medidas tomadas por la NASA son apenas diferentes en milésimas de segundo. Por ejemplo, según los mayas, la rotación completa de la Tierra alrededor del Sol es de 365,2420; mientras que la NASA lo mide en 365,2422.

Sin embargo, lo más importante que han dejado los mayas, han sido sus avisos a la Humanidad futura, como el que constituye la Profecía de la Reconexión con el Tiempo Real.

Por alguna razón, en el auge de su brillante civilización, abandonaron sus ciudades, dejando atrás palacios, observatorios astronómicos, obras de arte, cientos de monumentos y estelas... y desaparecieron.


EL RAYO SINCRONIZADOR

Los mayas nos dicen que desde el centro de la galaxia (Hunab Ku), cada 5.125 años, surge un «Rayo Sincronizador», que sincroniza a nuestro Sol y a todos los planetas, con una poderosa emanación de energía. Ellos dividían el Ciclo de Precesión de los Equinoccios, en dos partes de 12.813 años: el Día y la Noche Galácticos. Y también lo dividían en 5 períodos de 5.125 años: la Mañana, Mediodía, Tarde, Atardecer y Noche Galácticos. Según los mayas, justamente en este Tercer Milenio, estaremos ingresando en la Mañana Galáctica, lo cual estará marcado por el Rayo Sincronizador de Hunab Ku.

Ahora bien, en el año 1997, la NASA descubrió que desde el centro de la galaxia, comenzó a emitirse enormes cantidades de energía... ¿Será la energía del Sol Manásico que hablaban los Guías, y que puede ser canalizada por los Cristales de Cesio? Los mayas nos dicen que el período intermedio al traspaso dura 20 años, y ellos lo llaman «El Tiempo del No-Tiempo», en donde ocurren grandes cambios. Es allí cuando debemos ser capaces de transformarnos. Esta transformación implica algo tan profundo como la elección de evolucionar: energéticamente, concientemente, completamente.

Los datos científicos recopilados en estos años respaldan esto. Veamos algunos:

1) En Septiembre de 1994, todas las líneas magnéticas terrestres sufrieron disturbios, disminuyendo y moviéndose; lo cual ocasionó que muchas ballenas encallaran, y pájaros en migración se perdieran. Incluso en los aeropuertos, debieron reimprimirse mapas, y los aviones debieron aterrizar manualmente.

2) En 1996, Soho, el satélite enviado a estudiar al Sol, descubrió que nuestra estrella ya no tenía sus Polos Magnéticos Norte y Sur: Se había convertido en un solo campo magnético, las polaridades se homogenizaron. En el mismo año, se produjo un «bamboleo» magnético que ocasionó que nuestro Polo Sur Magnético, en un solo día, se moviera 17 grados de su posición, comportándose erráticamente.

3) En 1997, ocurrieron grandes tormentas magnéticas provenientes del Sol, que incluso destruyeron satélites orbitando la Tierra. Por si esto fuera poco, según las mediciones comparadas, la Tierra se ha acelerado y ha perdido gran parte de su energía magnética, ya que en 1996, teníamos 4 Gaus, y en 1999, había disminuido a 1.5 Gaus. La aceleración de la frecuencia vibratoria terrestre se demuestra en que en 1997, la frecuencia era de 7.8 Hz, mientras que en 1999 se elevó a 11.5 Hz.

La fecha clave de este proceso o el inicio del mismo es el año 2012, cuando termina el «Tiempo del No-Tiempo». Curiosamente, según los estudios matemáticos de Paracelso sobre el llamado «Final del Tiempo», nos dice que en realidad, dicha época, marcada por finales o principios, ronda exactamente en los años 2012 al 2017. Esto quiere decir, como bien nos han enseñado los Guías, que estamos viviendo un momento extraordinario, donde los tiempos han de reconectarse, como lo hizo Jesús.

La Civilización Maya recibió estas claves y he allí el legado de los Mensajeros Celestes, que, curiosamente, habían venido del Sistema «Maya» de las Pléyades, para enseñarles precisamente que vivíamos en un mundo con un tiempo ilusorio. No es casualidad que en oriente se llame «Maya» al Mundo de la Ilusión, y del cual la Humanidad debe despertar.


EL PROYECTO INCA Y LA PROTECCIÓN DEL DISCO SOLAR

Hablar de la reconexión de los tiempos, es hablar también del Gran Disco Solar, que como mencionamos, fue construido por la Hermandad Blanca del Espacio que llegó hace miles de años al Desierto de Gobi.

Aquellos 32 Maestros Cósmicos, actualmente se encuentran en animación suspendida, estando sus cuerpos «dormidos» y sus Esencias en un estado «permanente» de astralidad, con la intención de equilibrar la pugna de fuerzas en nuestro planeta. Ellos aun permanecen en su gran nave triangular bajo las arenas silentes del Desierto de Gobi.

Para darle continuidad física a su misión en la Tierra, aquellos mentores entregaron a los sacerdotes sobrevivientes de la Atlántida la posta para resguardar el conocimiento. Ello significaba también confiarles el resguardo del Disco Dorado que construyeron, y que constituye una suerte de «Llave Interdimensional».

Así, el Disco Solar fue colocado en un templo subterráneo cerca del actual Lago Titicaca, en Bolivia.


WIÑAYMARCA: LA CIUDAD ETERNA

Este lugar era llamado Wiñaymarca, la «Ciudad Eterna» del gran Huyustus, el primer Gran Maestre de los sacerdotes salvados de las aguas.

Wiñaymarca se mantuvo activa por miles de años; su maravillosa arquitectura se erguía desde las galerías intraterrenas hasta sobrepasar la helada superficie andina, mostrando sus colosales paredes y sus finos grabados en la roca. Este centro espiritual, la legendaria Wiñaymarca, que otrora fue resplandeciente en las cercanías del lago sagrado, cobijó una estirpe de sabios, herederos de un conocimiento antiguo y de una noble responsabilidad; así era Ciudad Eterna, cuyo único testimonio se ampara en las leyendas y en las ciclópeas ruinas de Tiwanaku.

En este lugar se habría desarrollado una alta civilización de gigantes, como la describe Pedro Cieza de León en el año 1550, al decir que fue edificada antes del Diluvio, en una sola noche, por «gigantes desconocidos». El Padre Bernabé Cobo, también hace referencia a gigantes en sus crónicas. Según su relato, un tal Juan de Vargas halló entre las ruinas los restos de unos de estos gigantes...

TIWANAKU, en aymará, quiere decir «Piedra en el Centro», un nombre que por sí solo revela para qué fue utilizada esta legendaria ciudad: como un templo sagrado.

No obstante, su conformación pacífica e inofensiva la transformaría en un blanco sencillo para los aguerridos pueblos que habían surgido, como ocurrió también con otros proyectos de Civilización, entre ellos el Sumerio y el Olmeca, previo a la aparición de los Mayas.

Ante la amenaza, los Maestros pusieron a salvo el Disco Solar, y sellaron la entrada del templo subterráneo que lo albergaba. Los invasores nunca encontrarían el recinto secreto, aunque dieron muerte a varios sacerdotes de la ciudad.

Uno de los descendientes directos de Huyustus se dirigió hacia una isla del gran lago sagrado, conociendo de antemano en qué lugar de la actual Isla del Sol en Bolivia se encontraba un antiguo túnel que le ayudaría a escapar del peligro. Este hombre, hábil e inteligente, sería conocido más tarde como Manco Cápac o Ayar Manco.

Según nuestras observaciones, en la isla se encuentran numerosos túneles, que lamentablemente han sido tapados y enterrados por la superstición de la época feudal boliviana, tal como ha ocurrido también en Perú y Ecuador. Empero, luego de diversas indagaciones, encontramos una de las posibles entradas —tapada también, por cierto— al túnel que, se afirma, conecta con la Isla de la Luna y, por si esto fuera poco, con Cusco, en el Perú.

Cualquiera que ve esto, no podría evitar pensar que Manco Capac y sus hermanos, viajaron al Cusco bajo tierra, salieron por las cavernas de Pacaritambo, y luego caminaron hasta encontrar el lugar definitivo: el Cerro Huanacaure, desde donde se iniciaría el Imperio Inca.

Pero ante esto, en el resguardo, Manco Cápac comprobó que muchos hombres se hallaban en estado de barbarie, y lejos de sentir rechazo hacia ellos, se apiadó del ritmo tan violento que llevaban. Fue así, que guiado por una fuerza superior, decidió ayudar a aquellos pueblos, para que estos conocieran la Luz de la civilización. La Confederación Galáctica aprobaba sus intenciones y le otorgó el apoyo necesario para iniciar lo que se denominaría Proyecto Inca.

Cabe mencionar que Manco Cápac no estaba solo. Ayudado por su hermana de sangre, quien es mencionada en las leyendas andinas como Mama Ocllo, iniciaron este proyecto de instrucción y ejemplo.


LOS HIJOS DEL SOL

Según la leyenda, Manco Cápac y Mama Ocllo, bajo las órdenes del Astro Solar, emergieron del Lago Titicaca para cumplir con su intención de ser la guía y orientación de los pueblos que vivían en estado de barbarie.

Estos enigmáticos personajes poseían un bastón de oro, y donde se detenían, lo clavaban en la tierra. En un determinado punto, el bastón se hundió totalmente: se había encontrado el lugar propicio para iniciar el desarrollo de una de las culturas más importantes del mundo. Así se habría iniciado el Imperio de las Cuatro Regiones: El Tawantinsuyo (Tawa significa «Cuatro»; y Suyo, «Región»).

Debemos mencionar que Manco Cápac y Mama Ocllo, ya desde niños, habían sido preparados previamente por los Mensajeros Celestes, fuera de la Tierra. Por tanto la misión que ellos tenían de sembrar las bases de una avanzada civilización en Sudamérica, era parte de un proyecto que procuraba la activación del legado de la Hermandad Blanca y la futura protección del Disco Solar. Los Incas, tendrían esta misión suprema: proteger la sagrada herramienta que une los Tiempos.

La relación de todo esto con el Mundo Subterráneo es importante.

Por ejemplo, existe otra leyenda sobre el origen de los incas en donde se habla que 4 hermanos y sus mujeres salieron de una caverna, para fundar el Imperio del Sol. Una vez más, el protagonista es Manco Cápac, quien finalmente cumple su misión. Sea como fuese, ambos relatos nos colocan ante un inicio marcado por particulares características que le van a dar vida a esta sabia civilización.

El Imperio Inca, fue un gran imperio que, en líneas generales, se extendió desde el sur de Colombia a la parte central de Chile y desde los Andes hasta la costa. El lugar escogido para sembrar las bases de una nueva civilización fue el Kosko (Cusco), punto magnético que reunía las condiciones para servir de escenario a esta elevada cultura. Los primeros tiempos de lo que podríamos llamar la «Segunda Dinastía Inca» —la primera corresponde a Tiwanaku—, transcurrieron con suma paz, abundancia y felicidad.

Los incas desarrollaron una economía basada en una intensiva construcción de hileras de terrazas en las montañas, en las que consiguieron una maestría en el arte hidráulico y de irrigación de las aguas. Su civilización se congregó tanto en centros urbanos como en redes de caminos. Tuvieron una administración eficiente y manejaron con destreza las artes, así como el refinamiento de metales trabajados; su arquitectura eficaz y sobria, contrastaba con una artesanía muy singular en las telas y de exquisito gusto en su acabado. También, una extraordinaria mano de obra en la alfarería complementó las diversas artes en que se expresaron.

En un ligero, pero muy bien dotado repaso a la religión incaica, podríamos decir que, en un principio, fue «sencilla». Sólo adoraban a Viracocha, a quien ellos denominaban Padre Creador, y a unos pocos más como: Inti, Mama Kiya, Pacha Mama y Pachakamak.

Illa Viracocha Pachayachachi, era también llamado El Señor, el Esplendor Originario y el Maestro del Mundo. En realidad fue la primera divinidad de los antiguos tiahuanacos, que provenían del Titicaca. Creó el cielo y la tierra, y la primera generación de gigantes que vivían en esta zona...

El culto al dios creador suponía un concepto de lo abstracto y de lo intelectual, y estaba destinado sólo a la nobleza. Viracoch,a al igual que otros dioses, fue un dios nómada (!) y tenía un compañero alado, el Pájaro Inti, una especie de pájaro mago, gran sabedor de maravillosas cosas e incluso de los acontecimientos futuros.

Ya en 1977, la arqueóloga María Scholten de d'Ebneth, sacudió los cimientos de la academia al publicar por primera vez sus investigaciones sobre «La Ruta de Viracocha». En dicho estudio, la Señora Scholten demostró que diversos puntos arqueológicos de Bolivia, Perú y Ecuador —lugares que las leyendas marcan como «zonas de paso» del dios instructor Tecsi Viracocha— estaban magistralmente alineados con el uso de la geometría, poniendo así sobre el tapete los verdaderos conocimientos científicos de las antiguas culturas andinas. Y es que Viracocha fue uno de los Instructores Celestes.


DE MANCO CÁPAC A ATAHUALPA: DE LA LUZ A LA OSCURIDAD

No pasaría mucho tiempo para que Manco Cápac revelara la existencia del Disco Solar. Antes de su muerte, le confió a Sinchi Roka, su sucesor, la entrada secreta al recinto subterráneo que se hallaba a orillas del Lago Titicaca, conocido antiguamente como Mamakota o Pukinacoha («Lugar de Origen»). El Disco fue hallado y de inmediato fue trasladado al Koricancha de Cusco, el templo de oro dedicado al astro solar.

Lamentablemente la sangre guerrera de los incas empezaría a surgir. Guiados por Sinchi Roka —curiosamente, Sinchi significa «Guerrero», «Demasiado Fuerte», «Amargo»—, llevaron a cabo un plan que procuraba expandir el imperio más allá de los límites conocidos. Así comienzan a transcurrir los primeros años de esta «Segunda Dinastía Inca», en donde pasaron por gobiernos pacíficos como el del estadista y contador Yoke Yupanki, al poderoso y conquistador de Cápac Yupanki, quien extendió los límites de sus reinos más allá de las tierras conocidas.

Entre guerras externas e internas transcurriría gran parte de los períodos entre el séptimo Inca, Yahuar Huaca y el noveno, Pachakutek, quien también sería recordado como el mayor de los constructores, no sólo de los grandes e imponentes templos, sino también del planeamiento urbano y estratégico de defensa de sus ciudades.

Pero la cuenta regresiva del final no se hizo esperar y comenzaba a marcarse con la llegada del 11° Inca, Huayna Cápac. La Gran Hermandad Blanca, en su retiro en la selva de Madre de Dios, al oriente del Imperio, no era ajena a los acontecimientos que estaban a punto de suceder.


PAITITI: LA CIUDAD SECRETA

Huayna Cápac, padre de Huáscar y Atahualpa, ascendió al trono en el año 1481, a los 30 años de edad. Era afable y muy querido por sus vasallos; se le admiraba por su valentía y prudencia, y se le temía por ser un implacable conquistador. Tuvo unas 50 mujeres y más de 100 hijos varones. Con la hija del señor principal de Quito, engendró a Atahualpa, mientras que Huáscar nació en Kosko (Cusco), producto de la unión con la coya Rahua Ocllo, su hermana y segunda mujer legítima, ya que la coya de mayor edad no le había podido dar descendencia.

Huayna Cápac gobernó por más de tres décadas continuando con su política de extensión territorial y fortaleciendo la organización estatal iniciada por su padre Túpac Inca Yupanki, gran conquistador y estadista. Éste, quiso llevar a cabo una ambiciosa expedición militar de conquista hacia la zona selvática de Madre de Dios con más de 40.000 guerreros, para ensanchar las fronteras de imperio al Antisuyo. Pero está demostrado que las fuertes resistencias de las tribus aborígenes, mas la difícil geografía de los torrentosos ríos, así como las selvas tupidas e impenetrables, el clima excesivamente cálido y todo tipo de parásitos y alimañas, obligó a las diezmadas huestes incas a pactar con el Gran Yaya, señor y cacique de las tribus de la región del Paititi.

Según la leyenda, testimonio de dicho convenio fue la construcción de la ciudad llamada Paikinkin Kosko («Ciudad Gemela de Cusco»), en la Meseta del Pantiakoya, como último puesto de penetración en la selva, conectada con Paucartambo por 7 tambos y pucaras a lo largo del camino.

Al pie de la ciudad, se construyó una laguna de forma cuadrada para asegurar los recursos hídricos. Este lugar, considerado como un santuario por los lugareños, se encontraba al lado de una gran cascada y de una montaña atravesada por profundas cavernas. No obstante, no debemos confundir esta penetración inca en la selva como la fundación real de Paititi. En realidad, el verdadero Paititi es una ciudad intraterrestre, establecida antes que la propia aparición del Imperio Inca por supervivientes de la Atlántida.

Por ejemplo, las propias leyendas cuentan que del interior de las grutas se veía salir a hombres muy altos vestidos de blanco o con trajes de color ocre. Así, la avanzada inca no solamente tuvo que solicitar autorización de los indígenas de la zona, sino también a los habitantes de los subterráneos o los «Guardianes Primeros». Se decía que estos, los Pako Pakuris, eran sobrevivientes de una civilización que se extendió por toda la región amazónica y que representaban a una Humanidad Intraterrestre...


EL OCASO DEL TAWANTINSUYO  

Mientras Huáscar y Atahualpa peleaban por asumir la conducción del Imperio, Choke Auki, el hermano secreto de ambos —un hombre joven, de mediana altura y buen ver, intuitivo e inteligente—, sería quien culminaría la misión de los Incas, que se vio afectada por el mal uso del poder. Conquistaron desmedidamente, y por Ley de Causa y Efecto, terminarían conquistados.

Desde el centro principal de la Jerarquía, construido bajo tierra en las selvas de Madre de Dios, en el actual Perú —región que trató de conquistar Túpac Inka Yupanki, como se reseñó antes—, llegaron tres emisarios al Imperio, advirtiendo el desenlace fatal que se aproximaba.

Los Maestros Incas sabían que los enviados del Reino Intraterrestre se hallaban en lo cierto, ya que diversas señales que habían venido observando apuntaban al final del Imperio. Entonces, luego que se marcharon los emisarios, los Ancianos Kipumayok escondieron todos los archivos que pudieron reunir de la cultura andina; de igual forma llevaron el Disco Solar hacia un lugar seguro. Un disco fabricado en oro puro, idéntico al original, sería puesto en reemplazo en la pared del Korikancha, para no despertar sospechas.

Por ello, el Príncipe Choke Auki convocó en secreto a los Amautas o Maestros y les planteó la posibilidad de una fuga colectiva rumbo a un lugar seguro, donde los Pako Pakuris habían llevado el Disco de Oro para protegerlo, y que no cayese en manos de los conquistadores.

Para llevar a cabo esta huida, Choque contaría con la ayuda de los habitantes del pueblo, de los sacerdotes y de los Mamakunas cerca del Templo del Sol. Desde allí, los enviados entrarían en el Korikancha durante la noche, para ingresar en la Gran Chingana —en quechua, «Laberinto»—, un túnel subterráneo laberíntico que va por debajo de la ciudad hacia la fortaleza de Sacsayhuamán; luego seguirían por otro túnel cercano en dirección a Paucartambo, y de allí, finalmente en la superficie, venciendo duros parajes, hacia las selvas del Manú...


EL DESPERTAR DEL DISCO SOLAR

La huida de Choke Auki y la protección del Disco Solar se habría dado en el año 1533. El Disco, hoy custodiado por los Maestros de la Hermandad Blanca del Paititi, es una suerte de herramienta cósmica que actúa como una «llave» interdimensional, pudiendo llevar al planeta entero al Real Tiempo del Universo, cuando se produzca, como vimos, la Reconexión de los Tiempos.

Por ello, los Maestros dicen que el Disco no representa en verdad a nuestro Sol, sino al Sol Central Galáctico. Y ahora sabemos, que tampoco es el único.

Además del Gran Disco del Paititi, existen otros 12 Discos que fueron construidos por las antiguas civilizaciones de América bajo la supervisión de los Mensajeros Celestes. Estos discos formarán una verdadera red energética que, atada al Disco Solar del Paititi, en el momento cumbre de la Conexión Galáctica, elevarán la Tierra.

Estos Discos están custodiados actualmente en los Retiros Interiores de la Hermandad Blanca, en lugares como: 

  1. Monte Shasta (USA). 
  2. El Valle de las 7 Luminarias (México). 
  3. Ciudad Blanca (Honduras). 
  4. La Laguna de Guatavita (Colombia). 
  5. El Monte Roraima (Venezuela). 
  6. La Cueva de los Tayos (Ecuador). 
  7. El Lago Titicaca (Bolivia). 
  8. El Desierto de Atacama (Chile). 
  9. La Sierra del Roncador (Brasil). 
  10. El Cañón de Talampaya (Argentina). 

Estos 13 Discos —el de Paititi y los 12 restantes—, forman «La Red del Tiempo», y es curioso que, para los mayas, el número 13 representaba precisamente al Tiempo, y que el sacerdocio mágico estaba compuesto por un Maestro y 12 discípulos, como fue con Jesús y sus Apóstoles. Bajo este simbolismo, el Disco del Paititi representa a Cristo, y por tanto su Retorno como Señor del Tiempo.

No es casualidad, tampoco, que dentro de la Cosmogonía Andina se espere al Príncipe Choke, el Inka Rey, que deberá volver de Paititi al Cusco, el «Ombligo del Mundo», para restablecer el orden y sellar un Nuevo Tiempo.

viernes, 20 de diciembre de 2024

Jesús, el Hijo del Hombre

Jesús fue una persona de nuestro planeta, no un extra-terrestre, mas bien un terrestre-extra, que a través de múltiples encarnaciones alcanzó un alto nivel de Evolución. Ya no necesitaba encarnar, sin embargo, por amor a la humanidad aceptó volver como el «Maitreya» o Buda de la Compasión, para compartir su iluminación y guiar a la Humanidad hacia la paz y la verdadera felicidad del Amor y Servicio.

Era muy importante que alguien de ese nivel viniese y nos recordara la gran expectativa a nivel cósmico que pesa sobre nuestro planeta. Por ello, él vino una vez más, dejando atrás su lugar como Gran Señor de Shambhala, ya que se encontraba espiritualmente dirigiendo a la Gran Hermandad Blanca de la Tierra en el Intramundo.

Jesús era un ser humano extraordinario que progresó con gran esfuerzo a través de sus diversas existencias en nuestro planeta. El Mesías llegó al nivel de no sólo aceptar volver, sino prepararse para sufrir en carne propia lo que es la Purificación Planetaria, mediante pruebas muy duras en lo material, moral, psíquico y espiritual. Las máximas pruebas a las que estuvo sujeto, se canalizaron por medio de la inconsciencia, la incomprensión, el egoísmo, la ignorancia y la necedad de los demás, que en resumen no es otra cosa que el miedo al cambio y la transformación. Pero sólo así se podía sacar a la Humanidad del error y hacerle recordar su responsabilidad colectiva, mostrando como alternativa el ejemplo de Compresión y de Amor sintetizados en el Perdón, que llega a ser una fuerza tal, que supera incluso la muerte física y da poder espiritual sobre la materia.

Él tenía que conmover a otros iniciando una reacción en cadena de espiritualidad, motivándonos con su ejemplo y actitud a intentarlo también, trascendiendo los esquemas y perjuicios, los dogmas y todo aquello que resta libertad a la mente, al Alma y al corazón. Además, la vida de Jesús fue una lección de sencilla y práctica espiritualidad, en donde la enseñanza más profunda fue recordarnos nuestro lugar; aquel sitial que nos ha sido asignado por las Jerarquías en el Plan Cósmico.

La Tierra, como ya sabemos, se encuentra en un Tiempo Alterno respecto al Real Tiempo del Universo, por lo cual, la presencia de Jesús —también llamado el Señor del Tiempo, por su dominio y autoridad sobre la Cuarta Dimensión, producto de su avance espiritual— permitió comenzar a reconectar los dos Tiempos, asegurando con ello una continuidad en el proceso, ya que los acontecimientos presentados en nuestro mundo estaban complicándose cada vez más, escapando de cualquier control u orientación posible de parte de los Vigilantes Extraterrestres. Así, las posibilidades de un reencuentro disminuían, lo que podría ocasionar una paradoja espacio-temporal que llevaría a la inmediata supresión del tiempo y proceso terrestre. De ahí que, en los Planos Elevados se solicitara un voluntario para encarnar como Misión por la Humanidad, por el Plan y por la Conexión Cósmica, señalando el camino a seguir. Y ése fue el Real Ser de Jesús.


MARÍA, LA VIRGEN

María era un Espíritu nuevo, condensado de lo más precioso del Estanque Cósmico, donde se destilan las energías de los Reinos de la Naturaleza para constituir un Espíritu o Esencia humana; una síntesis del Espíritu Planetario; alguien que por su elevada fuerza y sencillez estuviera dispuesta humildemente a aceptar ser parte de los designios de lo Alto. María, simbólica y efectivamente, representó la parte femenina, incorporando en ella la energía y el Espíritu Planetario que se expresa en la Naturaleza o en lo que llamamos la «Madre Tierra». Ella representó la Tierra, y Jesús al Cielo o al Cosmos, porque él se preparó durante una buena parte de su última existencia material para incorporar a lo largo de los 3 años de vida pública a un ser de otra Dimensión; una entidad exterior con quien coexistió durante la parte final de su vida misionera. Y luego, esa misma Entidad lo dejó solo ante la prueba de la cruz, para que sellara su misión por propio mérito.

El caso de María, la Virgen, es, desde sus remotos antepasados y especialmente desde sus padres, Joaquín y Ana, también el de una persona programada. Sus padres, estériles, eran seres de un alto grado de conciencia y espiritualidad, que se comprometieron a crear las condiciones como para que viniera a través de ellos un ser especial que pudiera servir para un plan mayor. Por eso desde niña fue una virgen ofrecida y dedicada al templo, por lo que en su caso jamás tendría relaciones sexuales con algún hombre.

Tras la resurrección de Cristo, María fue el elemento cohesionador de toda la comunidad cristiana, y al morir fue elevada a Dimensiones Superiores, encarnando en otros planetas y volviendo en los últimos siglos en Naves Interdimensionales de la Confederación para guiar el Despertar Colectivo.

Pero volvamos a sus comienzos, diciendo que cuando José se desposó con ella, era un anciano y viudo. Tenía varios hijos, algunos de ellos mayores en edad que María. Él pertenecía a la Tercera Orden de los Esenios que la constituían los Matrimonios, por lo cual tenía una formación religiosa muy profunda y aceptó —muy a pesar de las críticas de los sacerdotes esenios del templo—, la solicitud y las recomendaciones de los aislados para que desposara a María bajo condiciones distintas a las usuales. En el templo, una serie de sucesos paranormales, así como presencias angélicas, llevaron a los sacerdotes a percibir que aquella niña había venido con una misión especial, por lo que su matrimonio lo aceptarían como una apariencia, y que debía darse para protegerla hasta que se aclarara para lo que estaba destinada.

Por vía astral o de los sueños, José, hombre justo y sabio, fue advertido que el embarazo de María era algo programado desde lo Alto, por lo que su parte en el Plan era de darle cobijo, orientación y ayuda. Sólo así se podía dar cumplimiento a lo que estaba previsto. Entonces, más que un matrimonio, fue una suerte de adopción.

Su embarazo se llevó a cabo por medio de una inseminación artificial a distancia, disponible mediante una tecnología como para efectuar una transmisión electromagnética. Y reiterando su naturaleza humana, el semen utilizado correspondía a un banco de esperma que contenía los aportes de los más importantes representantes de la historia bíblica como Abraham, Isaac, Jacob y Moisés entre otros. De entre todos ellos se seleccionó uno adecuado, porque tenía que ser un cuerpo muy especial que resistiera esa Entidad y energía que a través de él debía actuar.


LLEGANDO A BELÉN

Era la tercera semana del mes de Marzo del año 7 antes de Nuestra Era en la región de Judea. Empezaba a calentar el ambiente, y ya los pastores sacaban su rebaño de noche, aprovechando el alejamiento de los fríos invernales. Hacía tan sólo unas horas que toda la familia de José se había refugiado al amparo de una gruta utilizada para resguardar el ganado del viento.

María acababa de cumplir sus 14 años, y ya estaba esperando un hijo cuya concepción estaría envuelta en el misterio para todos, pero no para ella, que había aceptado ser fecundada a distancia por una insólita luz. El cansancio y los dolores de parto se estaban intensificando, lo que había apurado a aquel pequeño grupo emparentado por las circunstancias, a buscar refugio para recuperar fuerzas. El haberse detenido les había impedido alcanzar la cercana población de Belén, cuna del Rey David. La noche ya estaba cayendo y era peligroso continuar.

Angustiado por los requerimientos de atención de la joven, José envió a algunos de sus hijos a buscar una partera a Belén. Pasó un largo rato y como no volvían, la urgencia lo hizo que enviara al resto para acelerar la llegada de la comadrona. Se quedó así solo con la parturienta, solo para ser testigo de eventos extraordinarios...

En su desesperación, aquel hombre justo que había tenido que soportar todo tipo de habladurías y hasta el juicio de los sacerdotes por hacer caso a una visión en sueños donde se le pidió aceptar un Plan Superior en torno a la extraña concepción, salió de la cueva y se puso a mirar a la distancia, y luego, ligeramente más relajado, al cielo. Allí contempló la presencia de un hermoso lucero en el luminoso firmamento estrellado. Pero éste lucero no se mantuvo quieto, sino que empezó a hacer toda suerte de movimientos en zig-zag; y luego se colocó en la vertical donde él se encontraba, empezando a descender vertiginosamente acompañado de una explosión, liberando un extraño vapor a manera de niebla, transformándose rápidamente en una nube, pero clara y brillante.


EL NACIMIENTO DEL MESÍAS

La caída de aquel cuerpo celeste fue demasiado para José, que huyó sin rumbo fijo, alejándose del lugar, llegando precipitadamente a unas colinas cercanas donde había divisado un fuego encendido. Allí se encontraban un grupo de pastores cerca de sus animales. En su angustia, ni siquiera se presentó, sólo quería llamar su atención para que vieran como la nube había descendido sobre el improvisado albergue de la gruta. Aún no había recuperado el aliento ni se había calmado del primer susto cuando, al hablarles a gritos a aquel grupo de hombres rudos, observó que las flamas del fuego estaban quietas, el viento se había calmado, los pastores estaban estáticos, inmóviles y el ganado tenía la hierba en la boca pero no la estaba comiendo, ni se movía.

Era como si el tiempo se hubiese detenido para dar cabida a una nueva realidad, la de la Esperanza. Se había formado un Portal hacia la Cuarta Dimensión. En ese instante, era como si el Universo hubiese descendido en la Tierra como comprimiéndose sobre su cabeza y dejando a continuación sólo una ventana hacia la nada o hacia el todo. El susto fue mayúsculo para José, que inmediatamente recordó haber dejado sola a María, por lo que volvió por donde había venido, tan rápido como se lo permitían sus cansadas piernas.

Al irse acercando pudo contemplar cómo, de la nube —que se mantenía a unos 10 metros por encima del suelo, pero cubriendo la mayor parte de la cueva—, descendió un haz de luz azul brillante y a través de él, bajaron 3 seres luminosos de apariencia humana, pero muy altos en comparación de los extranjeros que solían venir por los caminos de aquella provincia romana. Aquellos hombres de resplandecientes túnicas blancas, se dirigieron directamente hacia el interior de la cueva, y José, venciendo sus miedos, fue detrás de ellos. Adentro estaba María, acostada sobre la paja que servía de granero al ganado. Ella recibió con expectación y alivio a aquellos enviados del Cielo. La carga de la responsabilidad y de la incomprensión de los demás a lo largo de los meses después de que se conoció su embarazo había sido insufribles. Pero ella confiaba que, llegado el momento, sería reconfortada.

Dos de los luminosos seres se colocaron a los lado de la joven, mientras que el del medio se mantuvo frente a ella. Inmediatamente los tres visitantes se inclinaron ante María, en señal de respeto y reconocimiento de su persona y su sacrificio. Ella estaba representando y a la vez encarnando a la Nueva Mujer, a la Nueva Tierra, a la Madre Cósmica.

Aquellos que se encontraban en los laterales extendieron sus manos a cierta distancia por encima del vientre de ella, mientras que aquel que se encontraba al frente lo descubrió respetuosamente. Luego alzó sus manos, juntando las palmas y separando los dedos. En ese momento, una poderosa energía a manera de esfera de luz se concentró entre las manos y, al descender con ellas hacia la joven postrada, efectuó una cesárea totalmente aséptica, extrayendo del interior de la madre al niño predestinado; cortando de inmediato con la misma energía movilizada el cordón umbilical y procediendo de inmediato a limpiarlo, lo depositaron en los brazos de la madre. Luego, aquel que llevó a cabo la operación selló la herida con la luz, de tal manera que María, la Virgen del Templo, fue virgen antes, durante y después del parto. Era un 19 de marzo.

Que Jesús naciera años antes de lo que tradicionalmente se supone, es un hecho que está sustentado por diversos antecedentes históricos. Ello se ha determinando a partir de dos supuestos errores detectados en los documentos en donde se asientan los acontecimientos.

El primer error se cometió cuando el Emperador Carlomagno dispuso la modificación del calendario con el fin de no tomar como referencia la fundación de Roma, sino el nacimiento del Salvador, fecha que hizo coincidir con la muerte de Herodes el Grande, siendo que ésta tuvo lugar 3 años después que Jesús llegase al mundo. El segundo error data de la época del Papa Gregorio XIII. En este caso, el calendario sería modificado sin tener en cuenta el censo que Octavio Augusto mandara a realizar en Judea, por lo cual se añadieron 4 años a la ya desfasada fecha.

Jesús tampoco nació en Diciembre. La confusión viene de que el día 25 de Diciembre se celebraba en Roma la Fiesta Pagana del Sol, ocasión en que se hacían regalos a los niños. Al convertirse el Imperio Romano al Cristianismo, para no perder la costumbre de celebrar esa fecha y al desconocer el día exacto del nacimiento de Jesús, éste se sobrepuso quedando estrechamente relacionado con aquella fiesta popular.

Y volviendo al relato, fueron entonces estos seres estelares, los primeros en rendirle homenaje a aquel que, teniendo el mismo nivel que ellos, venía a la Tierra, para llegar a ser más que ellos.


LOS MAGOS DE LA HERMANDAD BLANCA

Pasaron dos años en que la familia —debido al portento vivido en el lugar—, se había radicado en Belén. Fue entonces que llegaron a Judea los llamados Magos de Oriente, miembros de la Hermandad Blanca de los Retiros Interiores.

Ellos venían siguiendo una misteriosa estrella, que no era otra cosa que una nave portadora de los Mensajeros del Cielo, de los Ángeles de Antiguo, la que terminó deteniéndose sobre el lugar donde la familia vivía. Hasta allí fueron aquellos hombres santos que habían partido hacía dos años desde Mesopotamia, después de haber realizado toda suerte de cálculos astrológicos. Venían trayéndole al niño objetos que le habían pertenecido en su vida anterior, los cuales el pequeño Yeshúa Ben Yusef, tal era su nombre, pudo reconocer sin dificultad, de entre otros más atractivos. Fueron suficientes los cálculos y las sincronías para saber que él era el enviado, el liberador, el Mesías esperado; aquel ungido desde antiguo para sacar a la Humanidad del único Pecado Original que arrastra, que es la ignorancia. A continuación, los Magos Maestros entregaron a la familia recursos económicos para que se pudieran radicar en Egipto durante algunos años, para preservar así la vida del niño. Después de esto, alabaron a Dios y se regresaron por otro camino, conscientes que se había iniciado un Tiempo Nuevo lleno de Esperanza, y que algún día la Humanidad lo entendería y asumiría el reto de su propia Cristificación.

Como un dato adicional, para comprender mejor la Misión de Jesús, debemos recordar que vivimos en un Universo Material de 7 Dimensiones, por lo cual poseemos 7 Cuerpos para actuar en aquellas dimensiones. La mayoría de los individuos que habitan nuestro mundo son Seres 3.3, lo cual significa que se mueven dentro de la Tercera Dimensión con sus 3 primeros vehículos: el Cuerpo Físico, el Astral y el Mental Inferior, que es el carácter y la personalidad. Pero Jesús era un 3.6, habiendo llegado a desarrollar en vidas anteriores su Conciencia Espiritual que es la Sexta Dimensión de la Conciencia; mientras que los extraterrestres que nos visitan son Seres 4.4 y 4.5, esto es, que se mueven en una Cuarta Dimensión viajando a través del Tiempo y del Espacio, y con una conciencia de su potencial psíquico en adelante. Los que asistieron el nacimiento del Maestro Jesús eran Seres 6.6.

Después de su Resurrección, Jesús pasó a ser un Ser 4.7, nivel éste de Séptima Dimensión de la Conciencia que nadie había alcanzado hasta ese momento, abriendo la puerta a realizaciones mayores de la propia Humanidad. Veamos esto en las siguientes líneas.


EL NIÑO, EL HOMBRE Y EL CRISTO

La familia abandonó sigilosamente Belén y la provincia, trasladándose a Alejandría, en Egipto, ubicándose junto a los Esenios Alejandrinos conocidos como los Terapeutas, donde permanecieron hasta que el niño cumplió los 5 años de edad, considerando entonces el momento de volver y estableciéndose por espacio de un año en una tienda de beduinos junto al Monasterio de Qumrán, a orillas del Mar Muerto, recibiendo así la familia, especialmente el niño, una educación y orientación especial basada en la búsqueda de la verdadera pureza, la perfección y la bondad.

La historia de los Esenios data de 200 años antes de Cristo. En ese entonces se les conocía como Nazir, Nazireos o Nazareos («Separados»), y formaban pequeñas comunidades asentadas a orillas del Mar Muerto y cerca de las grandes ciudades como Tiberíades y Caná, donde vivían observando fielmente los Mandamientos de la Ley mediante votos de pureza, celibato y servicio a Dios.

Entre los años 175 y 150 antes de Cristo, la secta se estableció en las ruinas de un fuerte construido por los reyes Ezequías y Josías. Hacia el 137 a.C. arribó un segundo grupo, los llamados «Sacerdotes de Sadoc», procedentes de Leontópolis (Egipto), donde se había establecido una colonia judía en el año 154, bajo la protección Onías III. Este grupo se consideraba sucesor en línea directa del Sumo Sacerdote Sadoc y se sabe que los manuscritos bíblicos que obraban en su poder sirvieron de patrón para los trabajos de los copistas de Qumrán. El fundador del movimiento espiritual fue Moreh Sedeq, el «Maestro de la Justicia», quien fue el restaurador de la Ley de Israel y fundador de la Comunidad de la Alianza, cuya misión era recuperar la esencia de la doctrina a través de una vida espiritual.

Posteriormente, José y su familia, se instalaron en forma definitiva en lo que conocemos como Nazaret, en donde existía una pequeña aldea de familias esenias que tenía talleres y atendían con sus servicios profesionales a otros pueblos y aldeas cercanas; entre esos talleres estaba el de carpintería y ebanistería de José. Allí Jesús trabajaba junto a sus hermanastros, y desde ese lugar realizó algunos de sus viajes de preparación, recordando con ellos iniciaciones pasadas. 

Desde los 17 años, él alternó temporadas de trabajo en la carpintería con esporádicas convivencias con los Esenios, algunos viajes con caravanas a Mesopotamia, Persia, Afganistán, el Himalaya y la India. Durante ese tiempo tuvo repetidos contactos y Encuentros Cercanos Físicos con los Vigilantes y Guardianes Extraterrestres, la Hermandad Blanca de los Retiros Interiores, maestros de diversas religiones y escuelas, pueblos exóticos y realidades crueles y duras, así como innumerables experiencias a niveles astrales y espirituales que lo prepararían para enfrentar su misión y la tentación intrínseca que ésta llevaba.


LA TENTACIÓN DEL FALSO REINO

En sus 40 días de aislamiento en el desierto, durante los cuales ayunó y se preparó para lo que sería su misión pública, Jesús fue tentado por los Demonios, por las Fuerzas Oscuras del Planeta. Le dijeron:

—Si tienes hambre, ¿por qué no conviertes las piedras en panes? 

Más, él les contestó: 

—No sólo de pan vive el hombre, sino de toda Palabra salida de la boca de Dios. 

Con esto, les dio a entender que uno puede dejar de comer, pero no de respirar, porque la Palabra es el aliento..., el aliento es la respiración.

Luzbel lo llevó a la cornisa del Templo de Jerusalén, y le dijo: 

—Arrójate, ya que si vas a empezar una Misión tan peligrosa, es mejor que sepas desde ya, qué tan cerca realmente está Dios de tu vida. 

Jesús le contestó: 

—Escrito está: «No tentarás al Señor, tu Dios». 

No le está diciendo: «No me tientes a mí, yo soy tu Dios», sino que no va a caer en el juego de tentar a Dios que le demuestre lo cerca que está de Él.

Después, Luzbel lo llevó a lo alto de una montaña y, mostrándole todo lo que tiene debajo, le dijo que todo eso le dará si se postra ante él y lo adora. Jesús volvió a contestarle, diciendo:

—Escrito está: «Sólo ante Dios te postrarás, y sólo a Él adorarás«». 

No le está diciendo «Nooo, adórame a mí». Naturalmente, esa era la respuesta de un ser como él, que no iba a caer en el juego de la vanidad o de los egos, teniendo por ese entonces ya mucho más claro el rol al cual se había comprometido.


MIGUEL: EL RESPLANDESCIENTE QUE CONVIVIÓ CON EL HIJO DEL HOMBRE

No fue precisamente en el momento en que Juan Bautista lo bautizó en el Río Jordán en que se incorporaría el Hijo de Dios en el Hijo del Hombre. Esto sucedería gradualmente después, cuando comenzó a reunir a sus discípulos. Jesús brindó sus 7 Cuerpos para que en un Octavo Superior, un Ser Ultraterrestre procedente de la Octava Dimensión en adelante, contribuyera a marcar el camino de la Humanidad.

El Cristo Cósmico señala a aquella Entidad del Universo Mental que, asumiendo su parte en el Plan, convivió los 3 años de la vida pública de Jesús, con él y en él. Ese ser es aquel que todos conocemos como el Arcángel Miguel, uno de los Resplandecientes Padres Creadores de Universos, que no es Dios, sino una manifestación de Él, como lo somos cada uno de nosotros también.

Además, para Jesús, por muy espiritual y evolucionado que fuera, naturalmente le resultaba difícil convivir con el conocimiento de la trama final de su existencia, por lo que esta Entidad Superior lo apoyó para que pudiera vivir con ese conocimiento y así poder enfrentarlo.

Antes, durante la etapa de preparación, Jesús tenía una idea de lo que sería su proceso, pero al iniciar su vida pública, llegó la información exacta y el detalle de cuanto le iba a acontecer. Era como una visión tenebrosa que le producía una carga angustiosa excesivamente pesada. De allí la solidaridad manifestada en Miguel, quien también requería sentir esta Dimensión, y todo cuanto aquí se ha gestado. Recordemos que lo bueno y lo malo ha procedido de los mismos Padres Creadores del Universo Mental, que por haberse acercado mucho a su Creación, hoy se encuentran divididos y enfrentados.

El Amor, de ser vivenciado en su real dimensión y magnitud, es capaz de conectar Universos Paralelos y proyectarlo a uno mismo a Dimensiones Superiores, transformándolo. Esta conciencia se manifiesta también cuando un ser eleva su vibración a tal punto, que despierta sus potencialidades, descubre su capacidad de actuar a través de sus 7 Cuerpos, de los Planos y de Dimensiones de Conciencia. Y siempre esa actuación es en función del servicio a los demás.

Durante sus 3 años de vida pública, Jesús transmitió un mensaje de liberación a través del Amor y la Verdad. Decía que el Reino de los Cielos es un Estado de Conciencia al que se puede acceder por medio de la Voluntad y la Fe, para sobrevivir a la muerte mediante una Nueva Alianza de lo Eterno y lo Interno.


EL DESENLACE Y LA VICTORIA

Jesús pudo soportar la inmisericorde flagelación así como toda la angustia, el desaliento y el miedo, por cuanto no estaba solo, pero no por ello dejaba de sentir o sufrir, si no sería menos meritorio su sacrificio. Pero Miguel sí dejó al Hijo del Hombre, separándose de él en el momento de la cruz. Es durante la agonía de la Crucifixión que Jesús expresó su inquietud porque se sintió solo y abandonado, pero era necesario que así fuese para que el ser material pudiese morir y él mismo, procurase —con gran esfuerzo y supremo mérito—, sellar su gran triunfo espiritual, alcanzando la Séptima Dimensión de la Conciencia, en un acto de amor de inigualable repercusión cósmica. La expresión violenta de su muerte era porque la Humanidad debe conmoverse frente a la injusticia, aprendiendo a ser solidario, y porque muchas veces se puede medir el valor y la importancia de las cosas en función del rechazo y la contradicción que producen.

Tras su muerte, el cadáver de Jesús fue llevado por José de Arimatea, Juan, Nicodemo y algunos sirvientes hacia el Huerto de Getsemaní, que colindaba con una caverna en donde José había hecho excavar un sepulcro para él y sus descendientes. El Domingo, al tercer día de su muerte, y mientras los soldados romanos hacían guardia a su tumba, sucedió el portento. Su cuerpo comenzó a levitar. De cada una de sus células salió un haz de luz, como los fotones que acompañan el nacimiento de una estrella, y la vibración alcanzada, que superó la velocidad de la luz, provocó el desplome de la piedra que servía de entrada al sepulcro. En ese instante, en medio de un gran resplandor, el cadáver de Jesús se desmaterializó proyectándose al Hiperespacio.

Los miembros del Sanedrín, al enterarse de lo que vieron los soldados romanos en la tumba, se apuraron a buscar a un impostor. Buscaron entre los miles de peregrinos llegados a Jerusalén por la Pascua, alguien que se pareciera lo más posible a él, y después de convencer al escogido con una cuantiosa suma de dinero, fue enviado en una caravana fuera de Judea, lo más lejos posible, diciendo por el camino que él era Jesús, que lo habían querido matar, pero que él se había escabullido. Este farsante se radicaría en Srinagar (Cachemira), un lugar que era un enclave caravanero y sede de una comunidad judía. Allí vivió y murió, cometiendo un pequeñísimo pero importante error, como fue el de casarse... Jesús, como Nazir, había hecho votos de celibato. Y es que conociendo el proceso llevado a cabo, hubiese sido una irresponsabilidad haberse hecho de este tipo de vínculos.

El Maestro convivió con los apóstoles 40 días más, como una purificación y cuarentena frente a lo que sería su misión hacia el mundo, distribuyendo roles y responsabilidades. A Juan, el llamado Discípulo Amado, por ser el más joven y en cierta manera el hijo espiritual de Jesús, lo dejó encargado de la Gran Hermandad Blanca de la Tierra, mientras que él se preparaba para cumplir la promesa de su Regreso o Gran Retorno como El Cristo Cósmico.

Pudiendo haber maldecido a sus captores o a quienes le abandonaron y traicionaron, Jesús aprovechó e intercedió el perdón por todos ellos en un trascendental y definitivo acto de amor. Este triunfo sobrehumano le dio tal fortaleza espiritual, que posteriormente, vivió una Resurrección Física y posterior elevación en las naves de la Confederación Galáctica hacia el centro del Grupo Local de Galaxias. Allí, fuera de nuestro tiempo, pero representándolo, conectó con el Real Tiempo del Universo.

Tras predicar la Doctrina del Amor durante 3 años, llevó su mensaje hasta las últimas consecuencias, transformando su martirio en un triunfo espiritual de insospechadas consecuencias para la Humanidad. Así, el Maestro marcó el camino y ahora es responsabilidad de todos, encontrar la vía para aplicarlo en nuestras relaciones y en lo cotidiano de nuestras propias vidas.

La Humanidad y los Interventores después de Edén

Crónicas de la Tierra: Anales del Registro Akáshico La Humanidad y los Interventores después de Edén Por Sixto Paz Una vez que se consideró ...